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  • Dario Navia Pohl / Daro Pohl

Sombra de Geisha



Cada media mañana de invierno, si está despejado, regresa la Geisha negándose a desaparecer.


Durante las lluvias y peor aún, con los vientos; el Prickly pear o Cactus que da Tunas, pierde alguna o varias de sus paletas. Durante la época de los Monsoons aprovecha para abastecerse de agua y sus pencas, o tallos planos, típicos en un suculento, se engordan. El peso hinchado de la penca se hace tan evidente, que sin tomarla, uno lo puede sentir.

Un día o varios, quién sabe si a la semana; llega un viento fuerte y termina por doblegar la unión de ésa con la otra y pierde parte de su envergadura. Al día siguiente arrastro el tarro para la basura y todas las partes caídas, las acomodo en su interior.

A la hora del desayuno mientras sostengo la taza con café, vuelvo a mirar por la ventana. Ha salido el sol y poco a poco comienza a cambiar su ubicación. A las diez voy a servirme una segunda taza y veo que la Geisha ha vuelto. Esta vez, pareciera observar el esmalte de sus uñas; tengo la impresión que deberían estar perfectas, después de todo es una Geisha.

El año pasado y es lo que me ha llevado a escribir sobre ella; el Cactus durante un temporal, perdió casi todas sus pencas. Al día siguiente cuando estuvo el sol, ella volvió a dibujarse con su sombra en la pared. Otros años y sobre todo hoy, ella sigue ahí.


La planta la había arrancado la semana anterior.

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