domingo, 28 de enero de 2024

En el diario hacer, el tiempo pasa...

 ...y como cantó uno de los grandes de la música, Pablo Milanés.

No he venido a cantar, es lo que peor hago, entonces suelo no hacerlo; estoy aquí para hacer un resumen de en qué he ido dejando mi tiempo.

Talleres improvisados, uno dentro del cobertizo para el auto, aunque éste es el más estable y puedo dar gracias a que cuento con un espacio; otros entran y salen del patio; mi oficina tiene un rincón que ocupa el escritorio, que es como el músculo para hacer a un lado lo casi "ermitaño" que agradeblemente comparto con mi esposa. Otra esquina la ocupa una mesita para Silkscreen y los bastidores bajo ella, como otra serie de herramientas y tintas. Junto a ésa la mesa de manualidades, como Polymerclay y de mi lado izquierdo, la vieja máquina de coser regalada por una amiga.

(Singer fabricada en Marzo 16 de 1910, 50.000 unidades.)

Luego, al fondo, pegada al muro, la biblioteca que en sus espacios, frente a los libros, tiene tinteros, plumas fuente y un sin fin de etcs.

En varias oportunidades he usado el término "ermitaño", estrictamente por definición en el diccionario, no lo soy; soy más bien un solitario, pero ermitaño lleva consigo esa cosa de "rompí con todos" y es porque se me hace vergonzoso cuando miro, oigo y veo, haciéndome consciente, de la especie a la cual pertenezco.

Bueno, tiempo para la creación, carpintería, costura, teñidos, de este artesano que nunca camina en solitario, el sueño se mantiene vivo.

Paso a las fotos, que pueden entragar más que las letras.



 

 

 

 


 

 

Que todos tengan su día, el mío, buscaré hacerlo y cuando todo acabe, cerraré mis ojos